¿Qué puede hacer FormatecSAVI por su éxito y el de su empresa?

En este sitio ofrecemos consejos, alternativas y opiniones de nuestro equipo de asesores con respecto los diversos temas que afectan directamente al éxito de su PYME y de los emprendedores.

Nuestro deseo es convertirnos en uno de sus puntos de referencia en la resolución de los problemas derivados de la actividad de una PYME en sus procesos de crecimiento y expansión.

Por favor, para cuestiones relacionadas con situaciones de crisis, tanto de la PYME como de los emprendedores, accedan a nuestra sección PYME en crisis.

Formatec SAVI, SL. es despacho asesor para el éxito de sus asociados de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE Madrid).

AJE Madrid

El oficio de empresario/a.

Es sabiduría popular el dicho de que uno/a, como profesional, debe trabajar siempre en dos puestos de trabajo: en el que se tiene y en el que se desea (esta realidad es patente en el caso de estar desempleado/a: se “trabaja” para conseguir trabajo y, entretanto, se piensa, se imagina, se “ve” trabajando en el trabajo que a uno/a le gustaría).

En el caso de los emprendedores y pequeños empresarios parece que nos olvidamos frecuentemente de esta dualidad de nuestro oficio. En realidad, y para muchos de nosotros, los puestos de trabajo en los que tenemos que trabajar a diario son más de dos. Si a éstos añadimos los puestos de trabajo en los que tenemos que trabajar esporádicamente, creo que habremos completado una imagen del oficio de empresario/a bastante aproximada a la realidad (o a lo que se exige para tener éxito).

Voy a tratar de explicarme. Ayer estuve en una ponencia de Juan Antonio Martínez. En ella, se intentaban poner las bases para “Aprender a Emprender”. Y como que las ideas que se transmitieron se quedaron cortas. En 3 horas de ponencia, mis conclusiones de su discurso son: 1) El emprendedor/a es el directivo/a de su empresa (léase, emprendedor/a=jefe) incorporando a su perfil profesional habitual el de director/a del proyecto de empresa y 2) hay un montón de tareas a realizar relacionadas con Marketing, Ventas, Finanzas, Sistematización y Recursos Humanos, como grandes áreas de la empresa. (En opinión de ese ponente, se puede “delegar” todo excepto Ventas y Finanzas, que deben quedar en la órbita del trabajo del empresario/a).

A ver. Creo que hay un error de base en el planteamiento. Y creo también que resuelto ese error, el planteamiento de Juan Antonio es acertado, aunque no completo. El error, en mi modesta opinión, es el pensar que para ser emprendedor/a se debe aprender a ser directivo/a o cualquier otra función en su empresa (según relacionadas prioritariamente con Ventas y Finanzas). Para evitar ese error, tan común por otra parte entre los coaches, yo creo que es mejor pensar en el oficio de empresario/a como consistente en (primer trabajo) aprovechar oportunidades hoy para generar más dinero (DINERO es distinto que RESULTADOS) que el que toca poner para poder aprovecharlas,  (segundo trabajo) arriesgar educadamente, es decir sabiendo lo que se hace, en oportunidades futuras que aporten solidez al proyecto/s inicial/es (en términos, exclusivamente, de generación de dinero) y (tercer trabajo) hay que determinar constantemente la responsabilidad que se asume con los dos primeros trabajos. Como comentario adicional, no sólo basta con generar más dinero que el que cuesta. Hay que generar un X% mas de dinero (cada uno/a que decida).

Por tanto, el oficio de empresario/a comienza con la formación (a base de cursos o de experiencia) en el aprovechamiento de hechos cotidianos (cada uno que entienda por cotidiano según su día a día) para sacarles ese diferencial de dinero del que he hablado.

Y ciertamente, como insinuaba Juan Antonio, continúa si fuera necesario (como pasa con los pequeños empresarios) con la incorporación a esos tres trabajos ya comentados de los derivados de las funciones de Marketing, Ventas, etc y de dirección, ¡SI EL EMPRENDEDOR NO ENCUENTRA A NADIE QUE LAS LLEVE A CABO! No es obligatorio llevarlas nosotros a cabo. En particular la función de dirección (no todos hemos nacido para ser directores, pero casi todos sabemos o podemos aprender a ser propietarios).

Finalmente, y sin ánimo de complicar a nadie la vida, me vuelvo al principio. Ya hemos resumido los trabajos del oficio de empresario/a, en su día a día. Es muy recomendable además pensar en cómo deberían ser esos trabajos si tuvieran que ser ilusionantes y realmente motivadores. Como emprendedores y empresarios tenemos la increíble ventaja de dar forma a nuestros trabajos y realmente conseguir que cuadren al milímetro con lo que deseamos. Lástima que sólo unos pocos nos demos cuenta de ello.

Cinco preguntas clave para la supervivencia de la PYME hoy.

El planteamiento del artículo es muy básico: ¿Pueden existir tan sólo cinco preguntas cuyas respuestas acertadas permitan llegar a conseguir la viabilidad de una PYME, microempresa o autónomo/a? Probablemente no. Pero ése no es el planteamiento del artículo. Estas cinco preguntas tienen como objetivo principal hacernos pensar a los pequeños empresarios en nuestro proyecto de empresa, en su viabilidad y en su capacidad para llegar adecuadamente al mercado (para ser capaces de vender más, si se puede, y MEJOR).

En próximos artículos comentaré más extensamente cada pregunta y sus posibles respuestas. Hoy únicamente las presento:

  1. ¿Qué diferencia nuestro producto/servicio de los de nuestra competencia? Es recomendable una buena cantidad de humildad para responder a esta pregunta. Y no debe olvidársenos que la pregunta va tanto en sentido favorable a nosotros como desfavorable.
  2. ¿Cómo creamos y nos focalizamos en un nicho de mercado? Perdonen el palabro. Nicho de mercado se refiere, de forma muy escueta, a nuestro mercado objetivo (pss, pss… un secreto para nosotros los emprendedores y empresarios pequeños… imposible conseguir viabilidad si nos dedicamos a venderle a todo el mundo… o hay focalización o no hay éxito).
  3. ¿Cómo nos motivamos para actuar y hacer las cosas que creemos que tenemos que hacer? Apunta directamente a la iniciativa, a ese “pasito” más que nos toca dar y que, habitualmente, marca la diferencia entre la insolvencia y la liquidación y el sostenimiento (o crecimiento).
  4. ¿Cómo debemos llegar al mercado (plan de marketing) y cómo vendemos nuestro producto/servicio (plan de ventas)? Para los emprendedores y empresarios de PYMEs, microempresas y autónomos habitualmente una pregunta difícil de responder, en particular en lo que tiene que ver con el control de esos ¿Cómo?
  5. ¿Cómo innovamos nuestro negocio? Dicho de otra manera: ¿Cómo nos adaptamos al mercado/s? O también ¿Cómo conseguimos ser flexibles para salir adelante?

La iniciativa personal o el motor de la actividad profesional y emprendedora.

De nuevo me permito emitir un comentario sobre la iniciativa personal, o esa capacidad tan abundante (pero también tan sujeta, como no podía ser de otra manera, a la voluntad de uno/a) y tan apreciada por todos.

En el caso de los trabajadores, la iniciativa personal es principal para la viabilidad de una PYME o microPYME. Quiero decir, los esfuerzos de todos los responsables de un proyecto tienen como elemento principal de su actuación el conseguir que su equipo tenga iniciativa suficiente como para, al menos, cubrir objetivos. Realmente, esperan motivar “excesos” de iniciativa que permitar no sólo salir adelante si no también crecer y conseguir un rotundo éxito con el proyecto.

Desde el punto de vista de los trabajadores, la PYME y la micro empresa, es un lugar en el que, los que tengan iniciativa, en seguida destacan. Delante de sus jefes, compañeros, clientes, etc. Pero también es cierto que en casi ninguna empresa pequeña existe una estrategia de sostenimiento, de potenciación de esa iniciativa (como he dicho antes, los jefes la buscan desesperadamente pero una vez que la encuentran su comportamiento no varía. Habitualmente al trabajador/a con iniciativa se le mete en el saco del “hace lo que tiene que hacer”).

Y lo que para jefes y trabajadores (sabiendo que los jefes son a su vez trabajadores, como sabemos todos) es un elemento principal, para los emprendedores y empresarios se transforma en un elemento básico para su supervivencia como tales y de sus proyectos. Sin iniciativa personal, sin ser capaz de ir siempre más allá de lo que suponemos que hay que hacer, sin estar constantemente haciendo cosas se están quedando sin hacer (olvidándonos de nuestra cualificación/capacitación y nuestros prejuicios), el emprendedor/a está listo/a.

¿Qué otra definición de iniciativa puedo plantear que sea más operativa? Porque lo expresado anteriormente (que se resume en hacer siempre algo más) es quizá muy conocido pero difícil de hacer operativo. En mi opinión, un emprendedor/a (o cualquier trabajador/a) tendrá iniciativa, o mejor, tendrá una iniciativa que habrá que alentar, cuidar y recompensar, cuando genere dependencia. En la PYME, para un autónomo/a, en el negocio familiar, la iniciativa del emprendedor/a y de su equipo genera que sus clientes dependan de ellos, o genera que sus proveedores dependan de ellos, o genera que el equipo dependa del emprendedor/a (o viceversa).

Es la dependencia lo que da la viabilidad de un proyecto empresarial. La que permite salir adelante. La que permite consolidar una idea. La que permite crecer. Es su falta o su disminución la que obliga a reestructurar y modificar los planteamientos que hagan falta hasta que se consiga.

La responsabilidad jurídica de los administradores en las empresas.

El hecho de que las  sociedades limitadas y anónimas  permitan la realización de negocios, sin riesgo del patrimonio personal de las personas que la gestionan,  ha permitido un gran desarrollo de la economía. Si bien, ésto no es del todo cierto puesto que para poder disfrutar de este privilegio deben seguirse una serie de normas, pautas.  Así, por ejemplo separar el patrimonio personal del de la sociedad, separar los intereses de las personas que la gestionan con los de la sociedad, no utilizarlas como pantalla, para esconder la verdadera personalidad individual limitando de este  modos la responsabilidad. Además, las personas que las gestionan deberán hacerlo con  buena fe, es decir con la diligencia exigible a cualquier empresario, y por supuesto cumpliendo  con las normas imperativas.

Nos preguntamos pues, ¿ cuáles podrían ser las consecuencias jurídicas de no cumplir con lo anteriormente descrito? Pregunta a la que responderemos en la siguiente exposición.

Sabemos que los  empresarios han de asumir continuos riesgos en su gestión y que en la presente situación de incertidumbre estos riesgos se han multiplicado. En este sentido, habría que recordar que las decisiones tomadas para lograr la supervivencia de la empresa durante el mayor tiempo posible pueden en ocasiones  llevarnos a tomar decisiones  de las que  en un futuro podrá responder la propia persona del administrador.

Analizaremos a continuación en qué medida estas decisiones podrían llevar consigo a la exigencia de la responsabilidad jurídica del administrador. Para ello, veremos de forma breve y sencilla el régimen jurídico que sobre esta materia existe en nuestro  ordenamiento jurídico.  De este modo,  el empresario podrá tener una visión más amplia  de la responsabilidad en la que podría incurrir y  las consecuencias jurídicas de la misma.

En primer lugar, y por ser el más temido por los administradores, encontraríamos la responsabilidad del administrador de una sociedad declarada en concurso. Si bien, cabría realizar un matiz,  el administrador únicamente será condenado al pago de todas las deudas o a la parte que no quede cubierta con los bienes del concurso si es declarado culpable. Por lo tanto, sólo y cuando tenga lugar la declaración de culpabilidad,  el administrador es condenado  a satisfacer los créditos concursales que no  hayan sido satisfechos con la liquidación del patrimonio social . Esta declaración de culpabilidad del administrador puede además ir acompañada  de la inhabilitación para administrar otras empresas por un periodo de dos a quince años.

Igualmente, cabe apreciar  la responsabilidad personal del administrador en virtud de lo que jurídicamente se denomina “ Teoría de levantamiento del velo de la personalidad jurídica”. Ésta doctrina surge para evitar que las sociedades amparándose en su personalidad jurídica, utilicen ésta para eludir cumplir con las obligaciones legales, contractuales y extracontractuales, consiguiendo un resultado contrario al ordenamiento jurídico, injusto o dañoso para terceros

En próximas publicaciones analizaremos con mayor detalle esta Teoría, examinando sus efectos y las interpretaciones que de la misma vienen realizando los Tribunales.  Asimismo, entraremos también a conocer sobre las distintas acciones que contra el administrador pueden ejercerse.

Interpretando un balance desde el punto de vista del cash flow (1/2).

Esta serie de artículos tratan de aclarar, aunque sea de forma resumida (lo ampliaré en futuros artículos), las posibilidades que ofrece nuestro actual modelo de Balance de Situación en cuanto a su uso para interpretar cómo genera efectivo (cash) un proyecto empresarial.

Dicho de otra manera, mirando el Balance de Situación de una empresa, ¿se pueden vincular los datos que allí aparecen con la generación de efectivo (flujo de tesorería o cash flow)? La respuesta es un rotundo sí. Cierto que para concluir acertadamente el análisis deberíamos disponer de 2 (o mejor 3) balances. Pero con uno es suficiente para extraer conclusiones muy valiosas.

Pese a la potencia que tiene esta herramienta (el balance de situación) sorprende, sin embargo, el poco uso que se le da desde la gerencia de una empresa (no digamos ya desde el punto de vista de los autónomos, que al no tener obligación de llevar unos registros contables como los requeridos a las personas jurídicas, hacen que esta herramienta quede totalmente indisponible). ¿Es por desconocimiento? ¿Por falta de adecuación al ciclo del negocio? ¿Por tardanza en recibir ese informe de la gestoría?

El balance de situación es uno de los documentos más importantes que puede preparar un gestor o contable. Realmente (quizá me paso al decir esto pero así remarco su importancia) la existencia del departamento contable (o del gestor) en términos de recogida y ordenación de información sólo se justifica en el volcado de la misma a este documento (admito que ya que existe debe preparar o aportar datos indispensables para el otro gran documento que puede justificar su existencia: El estado de tesorería). Y su importancia radica en el hecho de que es la materialización, el resumen económico, en un “papel” de lo que la empresa es desde 2 puntos de vista: Lo que necesita para operar y funcionar (Activo) y cómo ha conseguido eso que necesita para operar (Pasivo). Para no liarnos, el balance de situación es como una moneda. Tiene un valor facial (1 €, 2 €, lo que sea) pero tiene dos caras. La veamos por donde la veamos, vale lo mismo. Con el balance pasa lo mismo. El valor que muestra al final es el mismo. Pero presenta 2 caras. (Un comentario adicional: el valor que muestra el balance, es decir, la cifra que suma todo el Activo y que es igual, por lo que hemos dicho, al Pasivo -como una cara de una moneda vale lo mismo que la otra- NO coincide con el valor de una empresa en el mercado, no nos vayamos a liar).

El que un Balance esté construido presentando dos caras de una misma realidad es definitivamente muy útil. Tanto que pueden buscar Uds. en su empresa a ver cuántos documentos resumen les presentan de 2 formas distintas lo que están analizando (su empresa o proyecto). Pero para ser útil de verdad, hay que entender las partes que componen ese documento.

En el siguiente artículo, detallaré esas partes tratando de dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo me puede ayudar el balance a conocer la fortaleza/debilidad de nuestra empresa a la hora de generar dinero?

10 preguntas que no debemos parar de hacernos.

La base de este comentario es un artículo aparecido el 20-11-2009 en Forbes. En él, Marc Kramer presenta una colección de cuestiones que considera (y coincido con él, con los matices que expongo a continuación) importantes a la hora de evaluar la realidad de un proyecto empresarial y que permiten mantener el foco en lo importante.

Estas 10 cuestiones (que podrían ser 5 o 20) tienen la fuerza de lo concreto, de lo simple, a la hora de conseguir que las tengamos siempre presentes cuando evaluemos nuestra empresa (y cada proyecto de la misma, presente o futuro).

Como todas las recetas ésta no se libra de falta de rigor y de la obligatoriedad de complementarla con análisis que aporten ese rigor (trataremos de aportar esos análisis en futuros comentarios). Pero en gran medida evita que nuestras decisiones se tomen por “intuición” o por que “llevamos mucho tiempo en esto y sabemos de qué va nuestro cliente, o nuestro problema” (el famoso “Ya Me Lo Sé” que hemos modelizado como YMLS en Formatec SAVI).

Las cuestiones, en definitiva, son:

  1. ¿Qué perseguimos con nuestra existencia? Es importante dejar claro (es decir, en términos que nos convenzan y que convenzan a los que están con nosotros y nos compran) qué pintamos como empresa en este mundo. Y hemos de tener en cuenta que este mundo cambia y que, a menos que tengamos poderosas razones para no hacerlo (no se me ocurre ninguna, la verdad), mejor que esos objetivos cambien como mínimo al ritmo de ese mundo.
  2. ¿Quién es nuestro cliente objetivo (target customer)? Marc en su publicación habla del cliente objetivo como el que va a comprar nuestro producto/servicio (y de la necesidad de identificarle y de identificar sus motivos). Yo añadiría que también es necesario identificar cuáles de esos clientes potenciales son los mejores (es decir, los que además de cumplir con esa identicación coinciden con lo que nosotros queremos).
  3. ¿Porqué alguien necesita lo que vendemos? Casi ningún pequeño (PYME o microPYME) pregunta a sus clientes qué es lo que quieren. Y de entre esos, prácticamente ninguno es capaz de hacer algo con esos gustos, problemas o comentarios que les han hecho sus clientes. Y así nos va, claro.
  4. Si identificamos una necesidad, ¿es suficientemente importante para que sea rentable? Lo comentado hasta ahora lleva a divagar, probablemente en exceso, si no termina en esta pregunta. Como negocios con ánimo de lucro, cualquier cosa que hagamos o vayamos a hacer debe reportar una rentabilidad (y una liquidez).
  5. ¿Que hace nuestra competencia? Esta pregunta afecta directamente no a la necesidad de realizar estudios de competencia, sino a la capacidad de innovación y de cambio de nuestro proyecto. Si somos pequeños quizá no es tan importante ir los primeros, pero seguro que es importante ir detrás de los primeros.
  6. ¿Se pueden reducir los gastos sin poner en riesgo al producto? Yo trataría de incorporar la filosofía de esta pregunta desde el principio y la reformularía: ¿Se puede realizar el producto con coste cero?
  7. ¿Tenemos suficiente capacidad de liderazgo? No sólo se trata de saber hacer las cosas. Siempre hay que saber transmitirlas. Para fuera (a los clientes o potenciales) y sobre todo para dentro (a nuestra gente, si tenemos a alguien claro).  El hecho de que el emprendedor/a o director/a no entienda que, por encima de todos, debe llevar el gorro de identificador del camino, es un lastre muy, muy pesado.
  8. ¿Tenemos el equipo correcto? En este sentido, no sólo hablaríamos de los empleados, también de los colaboradores, prescriptores, canales de venta, y cualquiera que lleve nuestra imagen en el mercado.
  9. ¿Cómo vamos a generar negocio en el futuro? Son muy pocos los que se paran todos los meses a hablar con el equipo, con los clientes y con todas las fuentes de información disponibles para identificar qué se va a hacer para tener viabilidad en el futuro inmediato. Y son muchos menos los que, habiendo visto por dónde deben ir, tienen capacidad (flexibilidad) para adoptar el nuevo rumbo sin problemas.
  10. ¿Alguien se para a preguntar a nuestra gente cómo vamos? Esta pregunta sin duda puede resultar en algunas ocasiones contradictoria. Habitualmente, sobre todo si no se ha establecido una cultura de la comunicación, los empleados dicen lo que queremos escuchar. Aún en esos casos, su lenguaje corporal, su trato, su sonrisa (o falta de ella), sus quejas, etc. son elementos (que a falta de un análisis más profundo) nos dan idea de cómo van las cosas.

En resumen, las 10 cuestiones son cláramente válidas (sin llegar a serlo, pueden ser el embrión, o la conclusión, de un cuadro de mando casi equilibrado) y permiten identificar áreas a consolidar en nuestras empresas.

El éxito, los resultados positivos y la capacidad de asumir responsabilidades van de la mano (casi siempre).

Es cierto que, desde el punto de vista financiero, la mejor estrategia es siempre la conservadora. Pero eso no quiere decir que el empresario/a, el directivo/a o el empleado/a deba dejar de asumir sus responsabilidades. El éxito (llámese mayores resultados, mayor sueldo, mejor consideración o como se llame) viene en un número llamativo de casos (aunque no siempre) vinculado a la materialización de esas responsabilidades en el día a día. Tan vinculado que me animo a decir que el camino “más trillado” para llegar a los objetivos es cumplir con la responsabilidad que hayas asumido.

Asumir la responsabilidad en muchas ocasiones se identifica con hacer lo que uno/a tiene que hacer. Entra en juego entonces la formación y la necesidad de conocer qué es lo que tenemos que hacer como elemento fundamental del éxito y la supervivencia.

Sin temor a equivocarme, y siguiendo con la lógica de razonamiento que estoy tratando de exponer, si asumir la responsabilidad es el camino más directo para conseguir los objetivos y para asumir la responsabilidad debemos conocer los objetivos (como mínimo) la planificación y la determinación y comunicación de los objetivos adquieren su verdadero sentido e importancia. Y es en el plan de negocio y en su revisión periódica donde se expresan esos objetivos y desde donde se pueden comunicar y dar a conocer a toda la organización (quizá también al entorno) para que, de esa manera, todos cumplan con su responsabilidad.

Dicho de otra manera, porque tal y como lo he expresado queda precioso. Si tenemos una empresa o negocio y cada palo no asume su responsabilidad (y no hace por asumir más y mayores responsabilidades) tenemos todas las papeletas para que nuestro proyecto descanse excesivamente en las espaldas de los que sí son responsables. Sólo es cuestión de tiempo que esos responsables se pasen al bando contrario y que el empresario/a quede como el único/a que tira del carro, con la debilidad que eso conlleva.

En el caso de los autónomos, de los que trabajan sólos, la situación es similar. Si el trabajador autónomo no ha encontrado forma de cohesionar una red de colaboradores que aporten cubrimiento de responsabilidades lo más normal es que se termine agotando física y psicológicamente.

Actúa con iniciativa, pero estate preparado/a para asumir responsabilidad total por tus actos.

Una de las mayores diferencias entre los que consiguen grandes objetivos en su vida y los que van “raspados” es que los primeros asumieron hace mucho que son responsables por cada cosa que hacen (incluyendo las que omiten hacer voluntariamente). Nadie puede hacernos alcanzar el éxito y nadie puede impedir que lo alcancemos. Salvo nosotros mismos.

Tomar la iniciativa supone asumir un papel de “liderazgo”, lo queramos o no, y por lo tanto supone ponerse como blanco de las alabanzas y las críticas. Pero esta estrategia, tomar la iniciativa, probablemente sea la única forma de conseguir el respeto de los que están con nosotros, de los que dependen de nosotros y de alcanzar nuestros objetivos como personas.

La inversión en el propio negocio: todo son parabienes.

Desde la reducción de impuestos (sea Sociedades o IRPF) hasta la disminución de la dependencia de financiación ajena para el crecimiento la reinversión de los beneficios en el negocio supone una de las mejores estrategias que, desde todos los puntos de vista, puede desarrollar una PYME o microPYME.

Es bastante habitual olvidarse de los rendimientos que puede llegar a generar nuestro negocio (habitualmente por la falta de información fiable que sobre el negocio tenemos los emprendedores y equipos directivos). En consecuencia, la estrategia de reinversión suele quedar reservada para aquellos pocos (habitualmente grandes empresas) que tienen información actualizada y fiable.

De mis comentarios anteriores se deduce que esta estrategia de reinversión obliga, no sólo a pensar en dónde invertir (la parte divertida) para crecer o mejorar. También hay que reordenar en muchos casos la recogida de información relevante (sistema contable, información extracontable, flujos de efectivo, etc.) y la forma en la que se debe interpretar esa información.

Probablemente el comentario que inspire este artículo sea: “Si además mi negocio generara dinero suficiente para reinvertirlo, posiblemente lo haría”. Estando de acuerdo con esta idea, también cabe otra que ponga de manifiesto que la reinversión no es una actitud de fin de ejercicio, o de trimestre. Es una estrategia que se deriva de una forma de entender el negocio (y la generación de resultados) como una máquina en permanente movimiento hacia adelante (unas veces con más fuerza y otras con menos). Esto implica necesariamente que de cada € obtenido una parte debe dedicarse a reinversión.

¿ Son las franquicias una opción viable para los nuevos empresarios en momentos de crisis?

Como siempre, son los pequeños y medianos empresarios los más vulnerables a los cambios y turbulencias del mercado.  Si bien, las franquicias han demostrado a lo largo de los años ser un sector privilegiado al haber superado con mayor facilidad las situaciones de crisis.

Por ello, muchos empresarios han optado por iniciar su negocio bajo el manto de una franquicia que aumenta por cinco las posibilidades de éxito respecto a la alternativa de  iniciarlo en solitario.

La franquicia  supone  un negocio probado y aporta  una imagen ya conseguida así el apoyo y asesoramiento central que el franquiciado pueda necesitar. De este modo, se logra reducir considerablemente  el concepto de “riesgo” que normalmente  acompaña a todo negocio.

Si bien, a la hora de optar por el tipo de franquicia el empresario debe elegir entre las siguiente opciones:

Con o sin local, es decir con o sin gastos fijos.  Aquellas sin local son las elegidas por los profesionales liberales y así como por aquellos que van a llevar a cabo su actividad económica mediante servicios a domicilio. En cambio, las franquicias con local están dirigidas para atender al público. Igualmente, podría destacar un nuevo tipo de franquicia, conocidas como de baja inversión o autoempleo también para profesiones liberales.

Respecto a cuales son hoy los sectores de franquicias con mayor crecimiento en el mercado español.  Destacan en el sector de   la comida rápida  Telepizza , Pans & Company, Rodilla…. En cuanto a los  servicios relacionados con el marketing por Internet, Globrider, que puede gestionarse  desde el propio domicilio, o con un pequeño despacho gracias a Internet. De hecho ésta , ha aumentado en un 6% la contratación de sus servicios respecto al año anterior. De hecho, es precisamente el séctor de de consultoría de marketing online o marketing Digital uno de los que mayores crecimientos  está experimentando por parte de las PYMES.

Igualmente, dentro de las Tecnológicas destacarían entre otros Glassinter, con su Sistema de Reparación de Parabrisas que permite operar sin necesidad de local ofreciendo al cliente el servicio a domicilio. También  Eurener, cuyo objeto es el   diseño y venta de instalaciones de energía solar o Auxis , dedicada a servicios a domicilio para el Hogar.

Son precisamente estos sectores , junto con otros como los relacionados con una mejora de calidad de vida los que mejor están soportando los efectos de la crisis.

Por ello, en estos momentos, las franquicias aparecen  con fuerza  como una opción para inversores y emprendedores  que buscan  un negocio con una estabilidad financiera que los autoemplee .

No obstante, todavía pueden encontrarse en la red de franquicias deficiencias que han de tenerse en cuenta como es la necesidad de que adapten su estructura reduciendo costes, apostando por la innovación y aumentando su rentabilidad  puesto que  en España el negocio de la franquicia supone un 15% del comercio al por menor con lo que el margen de expansión del mismo es todavía  muy importante .