De nuevo me permito emitir un comentario sobre la iniciativa personal, o esa capacidad tan abundante (pero también tan sujeta, como no podía ser de otra manera, a la voluntad de uno/a) y tan apreciada por todos.

En el caso de los trabajadores, la iniciativa personal es principal para la viabilidad de una PYME o microPYME. Quiero decir, los esfuerzos de todos los responsables de un proyecto tienen como elemento principal de su actuación el conseguir que su equipo tenga iniciativa suficiente como para, al menos, cubrir objetivos. Realmente, esperan motivar “excesos” de iniciativa que permitar no sólo salir adelante si no también crecer y conseguir un rotundo éxito con el proyecto.

Desde el punto de vista de los trabajadores, la PYME y la micro empresa, es un lugar en el que, los que tengan iniciativa, en seguida destacan. Delante de sus jefes, compañeros, clientes, etc. Pero también es cierto que en casi ninguna empresa pequeña existe una estrategia de sostenimiento, de potenciación de esa iniciativa (como he dicho antes, los jefes la buscan desesperadamente pero una vez que la encuentran su comportamiento no varía. Habitualmente al trabajador/a con iniciativa se le mete en el saco del “hace lo que tiene que hacer”).

Y lo que para jefes y trabajadores (sabiendo que los jefes son a su vez trabajadores, como sabemos todos) es un elemento principal, para los emprendedores y empresarios se transforma en un elemento básico para su supervivencia como tales y de sus proyectos. Sin iniciativa personal, sin ser capaz de ir siempre más allá de lo que suponemos que hay que hacer, sin estar constantemente haciendo cosas se están quedando sin hacer (olvidándonos de nuestra cualificación/capacitación y nuestros prejuicios), el emprendedor/a está listo/a.

¿Qué otra definición de iniciativa puedo plantear que sea más operativa? Porque lo expresado anteriormente (que se resume en hacer siempre algo más) es quizá muy conocido pero difícil de hacer operativo. En mi opinión, un emprendedor/a (o cualquier trabajador/a) tendrá iniciativa, o mejor, tendrá una iniciativa que habrá que alentar, cuidar y recompensar, cuando genere dependencia. En la PYME, para un autónomo/a, en el negocio familiar, la iniciativa del emprendedor/a y de su equipo genera que sus clientes dependan de ellos, o genera que sus proveedores dependan de ellos, o genera que el equipo dependa del emprendedor/a (o viceversa).

Es la dependencia lo que da la viabilidad de un proyecto empresarial. La que permite salir adelante. La que permite consolidar una idea. La que permite crecer. Es su falta o su disminución la que obliga a reestructurar y modificar los planteamientos que hagan falta hasta que se consiga.