Es sabiduría popular el dicho de que uno/a, como profesional, debe trabajar siempre en dos puestos de trabajo: en el que se tiene y en el que se desea (esta realidad es patente en el caso de estar desempleado/a: se “trabaja” para conseguir trabajo y, entretanto, se piensa, se imagina, se “ve” trabajando en el trabajo que a uno/a le gustaría).
En el caso de los emprendedores y pequeños empresarios parece que nos olvidamos frecuentemente de esta dualidad de nuestro oficio. En realidad, y para muchos de nosotros, los puestos de trabajo en los que tenemos que trabajar a diario son más de dos. Si a éstos añadimos los puestos de trabajo en los que tenemos que trabajar esporádicamente, creo que habremos completado una imagen del oficio de empresario/a bastante aproximada a la realidad (o a lo que se exige para tener éxito).
Voy a tratar de explicarme. Ayer estuve en una ponencia de Juan Antonio Martínez. En ella, se intentaban poner las bases para “Aprender a Emprender”. Y como que las ideas que se transmitieron se quedaron cortas. En 3 horas de ponencia, mis conclusiones de su discurso son: 1) El emprendedor/a es el directivo/a de su empresa (léase, emprendedor/a=jefe) incorporando a su perfil profesional habitual el de director/a del proyecto de empresa y 2) hay un montón de tareas a realizar relacionadas con Marketing, Ventas, Finanzas, Sistematización y Recursos Humanos, como grandes áreas de la empresa. (En opinión de ese ponente, se puede “delegar” todo excepto Ventas y Finanzas, que deben quedar en la órbita del trabajo del empresario/a).
A ver. Creo que hay un error de base en el planteamiento. Y creo también que resuelto ese error, el planteamiento de Juan Antonio es acertado, aunque no completo. El error, en mi modesta opinión, es el pensar que para ser emprendedor/a se debe aprender a ser directivo/a o cualquier otra función en su empresa (según relacionadas prioritariamente con Ventas y Finanzas). Para evitar ese error, tan común por otra parte entre los coaches, yo creo que es mejor pensar en el oficio de empresario/a como consistente en (primer trabajo) aprovechar oportunidades hoy para generar más dinero (DINERO es distinto que RESULTADOS) que el que toca poner para poder aprovecharlas, (segundo trabajo) arriesgar educadamente, es decir sabiendo lo que se hace, en oportunidades futuras que aporten solidez al proyecto/s inicial/es (en términos, exclusivamente, de generación de dinero) y (tercer trabajo) hay que determinar constantemente la responsabilidad que se asume con los dos primeros trabajos. Como comentario adicional, no sólo basta con generar más dinero que el que cuesta. Hay que generar un X% mas de dinero (cada uno/a que decida).
Por tanto, el oficio de empresario/a comienza con la formación (a base de cursos o de experiencia) en el aprovechamiento de hechos cotidianos (cada uno que entienda por cotidiano según su día a día) para sacarles ese diferencial de dinero del que he hablado.
Y ciertamente, como insinuaba Juan Antonio, continúa si fuera necesario (como pasa con los pequeños empresarios) con la incorporación a esos tres trabajos ya comentados de los derivados de las funciones de Marketing, Ventas, etc y de dirección, ¡SI EL EMPRENDEDOR NO ENCUENTRA A NADIE QUE LAS LLEVE A CABO! No es obligatorio llevarlas nosotros a cabo. En particular la función de dirección (no todos hemos nacido para ser directores, pero casi todos sabemos o podemos aprender a ser propietarios).
Finalmente, y sin ánimo de complicar a nadie la vida, me vuelvo al principio. Ya hemos resumido los trabajos del oficio de empresario/a, en su día a día. Es muy recomendable además pensar en cómo deberían ser esos trabajos si tuvieran que ser ilusionantes y realmente motivadores. Como emprendedores y empresarios tenemos la increíble ventaja de dar forma a nuestros trabajos y realmente conseguir que cuadren al milímetro con lo que deseamos. Lástima que sólo unos pocos nos demos cuenta de ello.

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